Mito: Las voces de IA ya son igual de buenas y mucho más baratas
La realidad:
Una voz sintética puede sonar convincente durante los primeros treinta segundos, pero carece de la inteligencia humana necesaria para captar el subtexto. Un sistema automatizado no comprende dónde colocar el énfasis para transmitir un matiz sutil. El resultado suele ser una locución plana que desconecta a la audiencia al cabo de un minuto. Es como pintar con pintura de baja calidad: parece cubrir bien al inicio, pero tras el primer invierno se agrieta y deja ver los fallos. Una voz experimentada, como la de nuestro locutor alemán Stephan o la de la locutora estadounidense Alyson, da vida al guion porque comprende el sentido real de cada frase.
Mito: Las tarifas de locución son confusas e inaccesibles
La realidad:
El precio de una locución responde a un esquema lógico y predecible. Existe una distinción clara y razonable según el tipo de proyecto:
- El trabajo no comercial, como un vídeo interno o un curso de e-learning, se tarifica por palabra o por proyecto. Usted paga únicamente por el trabajo de grabación realizado.
- El trabajo publicitario, como los anuncios para radio o televisión, cuenta con una tarifa base de grabación más un canon por los derechos de uso (buy-out).
- El buy-out se calcula en función del soporte de difusión y del tiempo que estará activa la campaña. De esta forma, nunca paga de más por un uso local o acotado.
Consejo de dirección: Deje respirar al texto en el guion
Como director de voces, veo a menudo guiones sobrecargados. A veces se intenta explicar cada detalle técnico, obligando al locutor a acelerar para encajar con las imágenes. Una locución apresurada pierde toda credibilidad. El mejor consejo que puedo darle es este: recorte un diez por ciento de su texto antes de entrar a grabar. Permita que la voz haga pausas. Esos silencios permiten que el mensaje cale en el oyente y que el vídeo resulte cómodo de ver incluso meses después.