1. Ser conocido no es sinónimo de eficacia
Una voz conocida siempre trae consigo un cierto pasado. Si los oyentes asocian la voz directamente con un programa de televisión famoso o con otra marca, esto puede distraer de su mensaje principal. Un actor de voz fresco y profesional, por el contrario, garantiza que la atención se centre por completo en su producto. No importa lo conocida que sea la voz, sino lo creíble que resulte su tono para el público objetivo.
2. El tipo de grabación determina la estructura de precios
Al contratar una voz para un anuncio, la estructura financiera es diferente que para un vídeo corporativo interno. Para trabajos comerciales, la estructura es clara:
- Una tarifa base fija por el tiempo de grabación en el estudio.
- Un buy-out por el uso y los derechos, que depende del medio (como radio, televisión u online) y del período de duración elegido.
En el caso de trabajos no comerciales, como un e-learning o un vídeo de instrucciones, se trabaja con una tarifa por palabra o por proyecto. Al conocer esta distinción de antemano, usted nunca se encontrará con sorpresas.
3. El público objetivo determina el color de la voz
Elegir el tono adecuado es comparable a la elección de ropa para el clima: usted no usaría un abrigo de invierno grueso en un día soleado de verano, por muy buena calidad que tenga. Una voz demasiado grave o solemne para un producto accesible es igual de ineficaz.