En proyectos no publicitarios, como un vídeo interno, un curso de formación online o un audiolibro, el presupuesto se calcula habitualmente por palabra o mediante una tarifa cerrada por proyecto. El locutor graba el texto, edita el sonido y entrega un archivo limpio y listo para usar.
En producciones comerciales, como una cuña de radio o anuncios de pago en internet, el importe comprende dos conceptos:
- La tarifa base: retribuye las horas de estudio, la locución y la entrega de los archivos.
- Los derechos de uso (buy-out): constituyen la licencia de explotación. Varían según el medio (online, radio, televisión), el ámbito geográfico (local, nacional) y la vigencia temporal de la campaña.
Consejo de dirección: deje espacio para respirar dentro del guion. Un texto de 280 palabras leído con prisas para entrar en un minuto exacto pierde fuerza y credibilidad. Al pausar los puntos clave, el mensaje cala mucho mejor.
La solución: decisiones claras según la difusión real
En nuestro caso práctico, la empresa optó por un enfoque metódico para mantener los costes claros y controlados. Los pasos seguidos fueron:
- Fijar el fin y los canales: la versión completa del vídeo quedó en la web sin límite de tiempo (uso no comercial), mientras que la pieza adaptada se pautó tres meses en redes sociales con inversión publicitaria (derechos de uso comercial).
- Seleccionar la voz idónea: entre los 94 locutores profesionales de nuestra cartera, eligieron un perfil cálido y sobrio afín a los valores de la compañía. Para la versión en francés se confió en Julie, locutora belga con un estilo muy natural.
- Presupuesto desglosado a medida: la tarifa se presentó con un importe fijo por el vídeo corporativo y una licencia específica para la campaña digital temporal.
El resultado: claridad y el tono que su marca necesita
Al plantear las preguntas correctas desde el principio, la empresa conoció con exactitud el destino de cada euro invertido. Sin recargos imprevistos ni ambigüedades sobre los derechos de uso. El material sonoro se entregó en perfectas condiciones técnicas, con la duración precisa y listo para su inserción en el montaje.
Cuando las tarifas son transparentes, no solo contrata una voz, sino la tranquilidad y el acabado profesional de todo su proyecto audiovisual.