Elegimos a los profesionales por su capacidad de sonar naturales al hablar, no por su volumen. Trabajamos con profesionales que entienden que el micrófono exige sutileza y contención.
Consejo de dirección: la fuerza del habla cotidiana
Durante las sesiones aplicamos un método muy eficaz. Si el locutor cae en una entonación forzada de lectura publicitaria, detenemos un momento la grabación.
Le pedimos que explique el contenido como si se lo contara a un amigo con sus propias palabras. Justo después, vuelve al guion manteniendo esa misma naturalidad. De este modo desaparece la tensión forzada y el audio vuelve a sonar sincero, como una conversación real al otro lado de la mesa.
Estructura transparente de tarifas
Otra inquietud frecuente es la falta de claridad en los costes. La composición de las tarifas sigue un esquema transparente para que no surjan discrepancias posteriores. Distinguimos con nitidez el destino del audio:
- Producciones comerciales (cuñas de radio o publicidad digital): incluye una tarifa base por la grabación más un buy-out por los derechos de emisión, condicionado al medio y al tiempo de difusión.
- Producciones no comerciales (módulos formativos o vídeos internos): el importe se calcula normalmente por palabra o por proyecto completo.
Como cada caso es único, elaboramos presupuestos a medida para que sepa exactamente a qué atenerse desde el inicio.
Del guion a la entrega final
Una vez elegida la voz y cerrado el presupuesto, comienza el trabajo en cabina. El profesional recibe el guion definitivo junto con las pautas de locución. Tras la toma, editamos el audio para retirar ruidos bucales molestos y respiraciones desmedidas sin restar dinamismo al registro.
Nuestros clientes aprecian esta forma de trabajar ágil y flexible, con una atención personalizada desde la primera consulta. Y si tras la entrega requiere algún ajuste menor, lo solucionamos con rapidez.