Mito 2: Un locutor profesional es inasequible para las pequeñas empresas
Existe la idea generalizada de que contratar a un locutor profesional solo está al alcance de los grandes presupuestos de las multinacionales. Por ello, las pymes suelen recurrir a su propio jefe o a un compañero para grabar el texto.
Lo que sí es cierto: La estructura de precios para locutores profesionales es muy lógica y transparente. Para una locución comercial, se paga una tarifa base fija por la grabación, complementada con una cesión de derechos de uso. El precio de compra depende exclusivamente del medio y la duración de tu campaña. Para trabajos no comerciales, como vídeos corporativos internos o cursos de e-learning, trabajamos con una tarifa por palabra o por proyecto. Esto garantiza que una voz profesional esté al alcance de todos los presupuestos. Para obtener un precio exacto, lo mejor es solicitar un presupuesto personalizado.
Mito 3: Cualquiera con una voz agradable puede grabar un anuncio
A menudo se cree que una conversación amena y una pronunciación clara son suficientes para manejar un micrófono. Suponer que la recepcionista, con su voz cálida, lo hará rápidamente suele generar decepción durante la edición.
Lo que sí es cierto: La locución es un verdadero arte. Un locutor profesional sabe exactamente cómo interpretar un texto, dónde debe recalcar y cómo transmitir la emoción adecuada sin que suene forzado.
Aquí tienes tres datos sobre el método de trabajo de un verdadero profesional:
- Comprueban la duración del texto con antelación para que el mensaje encaje perfectamente en los treinta segundos. - Controlan perfectamente su respiración, evitando ruidos de fondo molestos o cambios bruscos de volumen.
Pueden ajustar su tono y ritmo a voluntad para adaptarse a la atmósfera deseada por el director.
Nuestras voces, como la de Johfrah o la de Kristien, de Bélgica, cuentan con años de experiencia realizando esta tarea a la perfección. El cliente Mathias da fe de Johfrah: «Johfrah me ayudó con mi proyecto final sin ningún problema. Buscaba una buena locución para un cortometraje, y Johfrah la entregó no solo con rapidez, sino también con claridad y perfección».
Mito 4: Hay que estar físicamente presente en el estudio para dirigir la grabación
La idea de que hay que dedicar un día entero a tomar café en un estudio de grabación mientras el locutor repite sus líneas está desfasada. Algunos profesionales del marketing temen perder el control si no están físicamente sentados junto al técnico.
Lo que sí es cierto: Los locutores modernos trabajan desde estudios caseros de alta calidad que cumplen con los estándares acústicos más estrictos. La comunicación es rápida y digital. Nuestro cliente Johannes también lo notó durante su proyecto: «Comunicación muy eficiente y rápida. Desde la solicitud de la voz de prueba hasta el resultado final, incluyendo los ajustes, todo se completó en 24 horas».
Consejo práctico del director: Como director, siempre recomiendo dar al locutor una explicación clara de antemano sobre la atmósfera deseada y el público objetivo. ¿Quieres que la voz transmita una sonrisa?Menciona esto explícitamente. Un actor de voz que sonríe al grabar suena inmediatamente más cálido y cercano, incluso sin que estés físicamente a su lado.
Mito 5: Un actor de voz puede dominar cualquier idioma con un ligero acento
Algunas empresas intentan ahorrar dinero contratando a un solo actor de voz para grabar las versiones en flamenco y francés o inglés de un anuncio.
Lo que sí es cierto: los consumidores detectan de inmediato a un hablante no nativo. Un acento sutil y desafinado interrumpe al instante la concentración del oyente. Por eso trabajamos exclusivamente con hablantes nativos. Nuestra plataforma cuenta con 92 voces profesionales que graban idiomas como flamenco, francés (BE), alemán, polaco, español, portugués, danés e inglés.
Piensa en Mona, con su voz joven y cálida en flamenco, ideal para el mercado belga; en Estelle, que se adapta perfectamente al mercado francófono gracias a su formación en francés; en Darren, con su auténtico acento británico; y en Bartek, para producciones polacas. Cada país requiere sus propios matices culturales.